lunes, 6 de diciembre de 2010

Un tronco, yo. El verde, mi vida. Las hojas, tú. El viento, mi debilidad.

levame al delirio, enseñame a levitar, recorre mis venas con tu dedo frío, dejame sentir el azul del cielo, golpea mis debilidades, encuentra mi pasado, descubre mi ser, desentierra mis raíces, crece junto a mí, que broten juntas nuestras hojas...

Yo prometo entrelazarte con mis ramas y dejar que el viento te lleve, te traiga, te eleve, te arrastre

quiero convertirte en uno de mis frutos, mostrarte mi verdad

quiero que sientas el dolor que me provocan las manos, sentir mi fragilidad

quiero compartirte mi sed, mis labios secos, mi cálida garganta

Conoce las hermosas simplezas que me rodean

cuenta y quita espinaz.

Una plaga de inseguridad crece en mí

sus ingenuas flores me consumen poco a poco

se alimentan de mi para después escupirme y caer,

las aves se alejan, los insectos se aprovechan

y heme aquí indefenso, al borde del colapso

sin poder emitir ni un sonido...

de pronto escucho unos pasos, un motor

un fuerte dolor...

cae mi existencia, se desvanece mi ser.

Lo único vivo, verde solo dura unos instantes

la tristeza lo corroe y el viento lo pulveriza,

se vuelve parte de la tierra

comparte sus experiencias y la hace inmensa.

Una vida es tan "simple" como un abrazo, transmitir, emocionar, pensar, disfrutar...

pero tan enredada y frondosa como un árbol.

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