arrepentirse de esas palabras sin conclusión, ya no es válido...
recuperar algo perdido, es relativo...
buscar a alguien, encontrar nada...
llorar después, los ojos hinchados, las manos vacías y el dulce sabor de una paleta...
Ojos observándote, criticándote y solo necesitas a alguien que te obsequie un abrazo pues lo no finalizado se quedó estancado...
y de repente puf! aparecen de la nada los inconfundibles brazos de una amiga...
En la mitad de una calle sin nombre, quedaron marcadas las lágrimas de una tormenta más, pero tenía que seguir y en el camino un abrazo más, una llamada más, una lágrima más.
Al llegar a ese lugar que muta tu sentir, descubrí que esa mancha ya había nublado mi vista y que nada me podría limpiar. Insistí, ¿algo te dolió?, quise mi mente re-volver y cayó el primer diluvio contenido. Sentí como se desgarraba mi garganta, mis hombros se tensaban y el estómago era ácido como la lluvia que caía por mi cara.
Necesitaba delirio, escape, compañía...
Las lágrimas calientes en un baño frío, soledad, dentro de la televisión buscaba entorpecer mis pensamientos.
Ahora, sentada en viendo la ciudad, oyendo el alarido de los reclusos animales del circo, busco una sola estrella, una... y solo veo una ave blanca pasar, si, tan extraño como este día, tan sublime como el dolor de mi columna, tan simple como sonreir, pero tan asfixiante como no querer sentir...
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