viernes, 25 de noviembre de 2011
Fluidos vaginales, fluidos del alma.
lunes, 12 de septiembre de 2011
¿?
domingo, 22 de mayo de 2011
Sobre una muy rara amistad.
martes, 26 de abril de 2011
Los insectos me asustan tanto como el amor.
mañana talvez
el futuro ricamente incierto
avientate al abismo sin tapujos.
Como a las polillas,
el amanecer me mata
en un viaje intenso hacia la luz,
el peor enemigo de tus caricias.
Una cucaracha voladora
molesta mi cielo de noche
irrumpe mis sueños
humedamente cómoda en tí.
La mantis religiosa es tan sigilosa
a nadie le espantan sus largas extremidades
su camuflaje perfecto, su aparición inesperada
como el inocente pudor ciego.
Hormigas rojas, hormigas negras
cabulean a mi piel con tus dedos
mis poros piensan en él
al primer gemido de dolor,
esas malditas me picaron sin sabor.
Ya sé, ya sé
no es fobia,
es un alto grado de sencibilidad
que me impidió hablarte
me quedé buscandote
y los insectos comieron mi carne.
lunes, 4 de abril de 2011
Sensaciones del instante.
ella solo me dice que tengo que ver la lluvia,
espero las primeras gotas...
es ácido que corroe mis pensamientos
que me hace extrañar tu inoscente estupidez.
Tengo ganas de ser el oceano
y tener sexo con el cielo
llegar al éxtasis con esos azules,
ruego que las olas me rozen lo más profundo.
Me enloquece cómo la amas
me pierdo en tus letras cibernéticas para ella
imagino cada letra como una caricia distinta.
Y las sombras y las aguas y los azules y las letras y tus ojos lejanos y mi pequeña cintura y tus labios mordisqueables y mis ganas y la piel de las manzanas y el conejo negro y la hembra y el viaje prometido y ese sueño y esa imágen insitante que capturé, son las razones finitas que mis pies eligieron para aplastar sutilmente, mis ojos decidieron mirar y gozar efímeramente.
Son las imágenes que vuelan en mi cabeza porque "estoy que me subo por el aire".
miércoles, 16 de marzo de 2011
Él.
Entrando al encierro ajeno, pensando en mis obstáculos inmediatos, sin mirarlos honestamente camino por los pasillos llenos de manchas de hoyos negros en los que sucedieron cosas que la justicia esconde con una danza violenta. Sólo son pájaros libres que mancharon sus alas, si los enjaulan quedan sumergidos eternamente en esa realidad manchada de sangre, los privan de encontrar su verdadera estancia en el mundo, su verdadera relación con el mundo.
Aquellos hombres que los cuidan, se dicen ser azules, pero solo su uniforme lo es, su sangre putrefacta recorre sus penes contagiándolos de odio, asfixian sus mentes en vez de resanarlas, en vez de dejar fluir sus pensamientos cuidando su camino. Aquellos que conservan su máscara de seguridad y tienen las manos llenas de mierda asesina, por ellos no se le puede llamar readaptación a la exclusión, es inhumano.
Así representé, así critiqué hasta que vi su rostro resplandecer, aquella mirada de placer que penetraba mi espacio vital, que movía hasta mi más íntimo sentimiento, reflejaba identidad, entrega, agradecimiento a lo que hacíamos. Todo él era el azul más filoso que me pudo haber atravesado nunca, un cuerpo opacado por la esencia de rudeza tierna que me estremecía. No pensé en nada, solo sentí su energía y recibí todo lo que expulsaba con un sutil movimiento de su labio inferior. Él era la esencia de sus compañeros, él representaba la brutal sensación de claustrofobia que no podían tener, él era esos pies que anhelan dar dos pasos más allá de las rejas.
No quería caminar fuera de ese salón gris, sentía todo el pesar de las miradas atrapadas detrás de la puerta, sentía todos los nudos en la garganta por la partida esa pequeña parte del exterior que los trasportó a otro momento, aunque muy cercano a su realidad. Me pesaban las lágrimas, resbalaban hasta mis torpes tobillos. Sus miradas, nunca las podré olvidar.
Me quedé con ese abrazo imaginario que tanto desee compartir con él, abrazo solidario que estaba separado por una barrera invisible.
Él, no sabía su nombre, ni su historia, ni sus razones de vivir, pero sus ojos vidriosos y el fantasma del abrazo, no se me borrarán. Sí, conocí el delito de Abad, y aún así mantengo mis letras atrás escritas, no lo juzgo pues sus pensamientos me son inciertos aún, sólo denuncio aquella mancha lucrativa que lo marcó aún más, una fianza para dos, encierro para uno gracias a la linda falta de esos malditos papeles hipócritamente pintados de verde.
jueves, 3 de marzo de 2011
Una historia más.
Sigo por esa calle, los ojos bajan su color, decido volver a caminar para que mi melancolía fuera más abundante y poder deprimirme adolescentemente a gusto, entonces, mi mente comenzó a cambiar el aspecto de todo mi alrededor, las gotas eran rojas, los charcos verdes, las ambulancias tenían vida y me veían con ojos de compasión, las personas crecían al acercarse y se convertían horrorosos monstruos con cerebros pequeños que me observaban criticando cada estupidez visible, no sabían que me ocurria y ni les importaba, solo absorbían la poca buena vibra que exhalaba. La cuerda que me ató, se hizo visible, era de un amarillo chillante, crujía a cada paso, veía el sol caer sobre el mirador de la cuidad invisible y quería que mis lágrimas inundaran todo para poder llegar nadando, y que la cuerda se pudriera, y que mi espíritu se elevara como en unos momentos antes.
Lo anterior pasó, fue, creció, se reprodujo y murió. No había vuelto a caminar por esas calles... hasta aquella conexión que tuve con Uno atravez del mejor lugar para estar juntos, el mundo de los sueños...
domingo, 20 de febrero de 2011
El mundo se traga mi cuerpo y yo me resisto.
su exiquisita miel empaña mi existir,
no sé cuál será arrancada...
y el mundo devora mi nariz
hacia su piel, la tierra.
Las estrellas fugacez como el hombre...
el hombre qué vuela alrededor de amoríos inciertos
aquel que moja los desérticos senos de una mujer,
aquella mujer que mira sin mirar al viento.
El mundo me quita el aliento, lo quiere para el aire.
Los amarillos pensamientos de ella,
su rojo perfume que exita
y el azul que la creó...
¡Insaciable mundo!
que quiere mi fuego para explotar.
Así se desvance mi cuerpo y fluye la vulnerabilidad
así imagino mis ideas hechas lagos amargos
así conozco el amor,
como agua, agua que no se queda.
Agua que resbala por el cuerpo
acariciando cada uno de los poros,
la piel absorbe la necesaria,
llega a los pies y del mundo es.
El mundo conoce y se aprovecha de la indolencia
no busca salidas, las oculta de mí
me mantiene oliendo su penetrante verde
hace que me desvanezca sobre sus nubes.
No sé que es lo que quiere, solo me dejo ir cegada por el sol.
El mundo se traga mi cuerpo y yo me resisto...
En una azotea... AZUL
Las nubes se deshacen sin dar explicaciones, pero los arcoíris son tan espontáneos...
Si el azul debe llenar ese vacío, ¿Por qué morir dentro de una pequeña burbuja?
Observo las flores y mis ideas se acomodan en el cajón de la estabilidad, me excita la manera en la que la música me rodea a cada paso firme sobre el asfalto, respiro la piel muerta de las personas que me necesitan y la digiero suavemente, comienzo a pendular la cabeza, levanto la mirada y...
Todo desaparece dentro del hueco azul de mi estómago, la luna me hace suspirar, el jazz me da la muerte neuronal más exquisita y en una danza con la oscuridad de las estrellas digo:
¡Ven conmigo!
El polvo llora, el lodo grita
y yo me quedo en silencio,
esperando un amanecer azul.
Todo es azul
el mundo es azul, nada cambia
todos los caminos llegan a un punto.
Azul, desgracia visual
armonía de amores rotos
corazón bestial pestilente...
las alas azules que nunca me crecieron.
El águila azul que picotea mi subconsciente
su pico no es tan grande
no puede profundizar,
solo se pierde en el laberinto azul.
Mi mirada azul adormece a los osos
y no los puedo volver a mirar...
Vuelvo a mirar el cielo, no todos los azules son iguales, pero estoy cansada, mis parpados se cierran y quiero regresar al mundo del sueño, donde todo es interesante y lo mejor de todo, nada sale de mi realidad...
sin título.Sin respuesta.Sin nada...
Una noche tan obscura como mis pensamientos que se expanden en toda la habitación destrozando las ventanas, comiéndose las cobijas con las que me protejo de la inmensidad del amor terrenal.
Dos, cuatro, tres, dos, veinte, cuento mis errores, los vuelvo cucarachas azules, las piso, me las como, vomito, absorbo mi vómito. Enredo mi lengua para comerla y que no hable, pero me asfixio en mi propio closet. En él guardo un claxon con aullido de perra en celo, es aquel que me defiende de la obscuridad necesaria para reconocer la luz; una flor de lis que engalana mis pensamientos que te desnudan y le gritan a tu miembro las cosas más asquerosamente deliciosas; aquel vestido amarillo abismo, color contradicción que me pinta cada día; un zapato roto que descubre mi dedo pequeño, tan pequeño como el hecho de volver a encerrar mi dulzura, pasión, amor en el closet invisible.
Quiero un dulce de leche como el que me daba mi madre antes de ir a la escuela, quiero acurrucarme junto a mi perro y quedar dormida sin importar el tiempo, quiero conocer el azul verdadero, quiero caminar con los sentidos por toda mi vida y descubrir ese pequeño tropiezo abstracto que detuvo mi evolución en un momento fugaz, quiero descubrir mis propios ojos besándolos con mis labios, quiero morir hoy para despertar siendo una flor con una simple y hermosa función, vivir haciendo feliz a los demás.
Es una idea, es un momento, es un silencio sin comienzo. Desmorona mi idea y aviéntala al mar, que se la traguen los peces y se alimenten de mi esencia, así podría observar el mar desde abajo, así podría merecer pisar la arena tibia de las once de la mañana, así podría tener una conclusión para este texto...
¡Anda, hazlo! Sólo espero una luciérnaga más indicándome que estoy enamorada de la vida.
Caminando
Por qué preguntar si la respuesta ocila entre mis ojos claros
Por qué responder si nadie quiero oír mis verdades
Por qué conocer gente si la gente no me conoce a mi
Iba caminando por la calle mirando tantos rostros conocidos que me hacían sentir infinita, sentía la energía de todos los cuerpos fluyendo en zig zag bajo las sombras de los edificios ensangrentados, corriendo por mis pensamientos sin poder detenerme me sentía dentro de un círculo rojo. Las sombras de los árboles son muy diferentes, aunque esten en la ciudad de la impunidad ellas son tan libres y abstractas como las libelulas azules de aquel rio de un pueblito que me trae recuerdos tan brillantes como su dulce agua que refujió mi calor. Resgreso al camino en el que me encontrada después de un viaje, no se ni cómo cruzé aquella avenida gris llena de represores con disfraces de policías, pero ahora tengo el corazón en los pies derramando sangre verde mezclada con lágrimas saladas de mi madre. Corro sin pensar en quién, corro por encima de los autos, de las tanquetas y los trailers incendiados, corro por los pies de aquellos que piensan que los aplasté, corro sin sentido para borrar del orden de mi mente y llego. Llego a aquel lugar tan conocido, yo lo desconozo, lo intento reconocer y solo me golpea con sus ramas de flores amarillas, me estaciono por un momento para mirar el cielo azul mar que exprime mi ser hasta sacar esa lágrima que me hizo comenzar a caminar.
Ahora estoy aqui, sientiendo, oliendo, sufriendo, caminando hacia la orilla del abismo que yo misma cree, me alejo de todos para poder soñar solo conmigo, busco un bosque en mis cabellos, un bosque tranquilo, pero solo me encuentro enlas profundidades de una selva rodeada de leones dorados que me escupen adrenalina y mi piel la absorbe por cada poro, la lleva al punto más exitante de la imaginación.
Caminen junto a mi, conozcan su mundo con los ojos cerrados y perciban cada gota de aire.