domingo, 20 de febrero de 2011

Caminando

Por qué preguntar si la respuesta ocila entre mis ojos claros

Por qué responder si nadie quiero oír mis verdades

Por qué conocer gente si la gente no me conoce a mi

Iba caminando por la calle mirando tantos rostros conocidos que me hacían sentir infinita, sentía la energía de todos los cuerpos fluyendo en zig zag bajo las sombras de los edificios ensangrentados, corriendo por mis pensamientos sin poder detenerme me sentía dentro de un círculo rojo. Las sombras de los árboles son muy diferentes, aunque esten en la ciudad de la impunidad ellas son tan libres y abstractas como las libelulas azules de aquel rio de un pueblito que me trae recuerdos tan brillantes como su dulce agua que refujió mi calor. Resgreso al camino en el que me encontrada después de un viaje, no se ni cómo cruzé aquella avenida gris llena de represores con disfraces de policías, pero ahora tengo el corazón en los pies derramando sangre verde mezclada con lágrimas saladas de mi madre. Corro sin pensar en quién, corro por encima de los autos, de las tanquetas y los trailers incendiados, corro por los pies de aquellos que piensan que los aplasté, corro sin sentido para borrar del orden de mi mente y llego. Llego a aquel lugar tan conocido, yo lo desconozo, lo intento reconocer y solo me golpea con sus ramas de flores amarillas, me estaciono por un momento para mirar el cielo azul mar que exprime mi ser hasta sacar esa lágrima que me hizo comenzar a caminar.

Ahora estoy aqui, sientiendo, oliendo, sufriendo, caminando hacia la orilla del abismo que yo misma cree, me alejo de todos para poder soñar solo conmigo, busco un bosque en mis cabellos, un bosque tranquilo, pero solo me encuentro enlas profundidades de una selva rodeada de leones dorados que me escupen adrenalina y mi piel la absorbe por cada poro, la lleva al punto más exitante de la imaginación.

Caminen junto a mi, conozcan su mundo con los ojos cerrados y perciban cada gota de aire.

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