Que la sangre azul se pudra y la roja recorra tu rostro obscuro,
cada gota rebotará en los espirales infinitos de TU cráneo
que me tatuaran desde el cuello hasta los pezones punzo-cortantes.
TUS labios tendrán que reconocer el camino que
TU lengua recorrerá para limpiar cada invisible poro de esa
sustancia viscosa que derramaron TUS ojos en los míos al mirarte.
No dejaré que respires un aire que no sea el que emano de mis entrañas,
guiaré TUS manos para que me tomen de la cintura y me impulsen a las estrellas
que estarán esperándome para recordarme que tengo que
amortiguar la caída ya que TUS dedos estarán ocupados.
No es cobardía el mirarte de lejos, es el placer de desfallecer
al pensar que te soy indistinta y despertar la libertad necesaria
para que NOS abalancemos el uno sobre el otro sin pasado ni futuro
y después me marche y TE deslumbres con el dorado de mi cabello, y no verme más.
Quisiera arrancarle las garras y la edad al león para cocerlas en tu cuerpo
con eso, y la experiencia de un amoroso, TE convertirías en
el Dios que me reuso a poseer.
Así que tendrías que tomar mis muñecas
y asfixiarlas hasta que las lágrimas escurran por mi fresco monte de Venus.
No eres él, eso me alivia pues no seré de las piensan en gotas corazón
pensaré en las verdades que me dirá TU cuerpo
por eso me atraes, por TUS juegos imperfectos de niño
no eres más que un cuerpo vigoroso escondido debajo de la lluvia.
No digo que TE amo porque para morderte un beso no es necesario,
porque para decir TE amo tendría que amar como las demás aman
El escurrimiento efímero de nuestros seres es más amor que un "TE amo".
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